Ser ciudadano significa tener derecho a participaren el gobierno de un país, esto ocurre a los dieciocho años. A esa edad se puede tramitar la credencial de elector, documento para conducir vehículos, también se permite elegir a los gobernantes por medio del voto. Es el primer paso de la participación democrática. La mayoría de edad da derecho para decidir quién gobierna. Pero la ciudadanía no es solo el actor de la democracia, es también su finalidad. Esto significa que un gobierno democrático debe respetar la dignidad de las personas, los derechos humanos y promover el bien común. La democracia se vive al interesarse por los asuntos colectivos en la casa, la calle, la escuela y los lugares públicos. El peor enemigo de la democracia es la indiferencia.
Un ejemplo de interés en asuntos públicos entre los adolescentes y los jóvenes es la participación en campañas de limpieza del ambiente o en acciones de solidaridad con personas que han vivido situaciones difíciles como consecuencia de lluvias, sequías, terremotos, entre otras. La ciudadanía se puede ejercer de manera colectiva al analizar, junto con otras personas, los problemas que les afectan y realizar proyectos para atenderlos, para transformar situaciones de la comunidad que afectan la convivencia, el pleno desarrollo de las niñas, niños y adolescentes, el medio ambiente y el desarrollo sostenible.
Para ejercer nuestros derechos ciudadanos podemos comenzar por nuestra escuela, analizando lo que no nos gusta y podemos cambiar, como el desorden en los recesos o mal sus de los servicios de la escuela; diseñando y ejecutando campañas para crear conciencia en el resto de la población escolar.
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